El sueldo es el mejor incentivo para la productividad laboral. Desde la irrupción del modelo Google, en la gestión de los recursos humanos, ha sucumbido aquel clásico paradigma. A tal punto que las nuevas generaciones observan que su bienestar y el balance entre su vida personal y profesional es lo que cuenta a la hora de tomar un empleo. Así, conceptos como flexibilidad, proactividad, creatividad e innovación son, en muchos casos, más importantes que el salario. Y si se le agrega el factor lúdico, gran parte de la fidelización de los empleados está garantizada.
En Tucumán, aquel modelo se está imponiendo, particularmente en empresas vinculadas con la tecnología de la información (IT), en las que la motivación del personal es la clave para el éxito del negocio. “Desarrollarse en un ambiente agradable fideliza; pero también es desafiante saber que estás haciendo algo grande y que la empresa te hace sentir que sos parte de algo grande”, dice a DINERO, Daniel Denet, ingeniero en Sistemas. Su colega Marcos Rivero, quien también pertenece a la generación “Millenials”, complementa el concepto. “Trabajar desde Tucumán para otras partes del mundo nos permite darnos cuenta de la magnitud de lo integrado y de que estamos en el planeta mediante la web”, sostiene.
Ambos, junto con otros 70 profesionales locales (ingenieros, testers, desarrolladores, entre otros) proveen a bancos globales, como JP Morgan o UBS, software impositivo a través de Sovos (ex Convey Argentina), una multinacional con sedes en las ciudades de Boston, Minneapolis y Amsterdam. Entre sus clientes se encuentra la mayoría de las compañías que forman la lista de Fortune 500, que publica la revista “Fortune”
“Trabajar en este contexto es una fuente constante de desafíos. Nos motiva a dar lo mejor de nosotros y a crecer permanentemente, tanto profesional como personalmente”, apunta Virginia Costa, manager general de Sovos en Argentina. “Empresas como la nuestra se convierten en una verdadera fábrica de ideas exportadoras de conocimiento”, argumenta.
La cultura Google se evidencia en sus instalaciones. Muebles al estilo “Silicon Valley” que se combinan con frases motivacionales en sus paredes y boxes, donde la tecnología de punta se conjuga con el popular equipo de mate argentino. En la parte superior del edificio, los empleados -en una pausa de sus ocho horas laborales diarias- pueden recrearse en una sala que cuenta con equipos de gimnasia, una mesa de ping pong y otra de metegol, rodeada de una pizarra gigante, donde expresan sus inquietudes, y otra que separa al comedor con una imagen del tradicional juego electrónico PacMan. Más al fondo hay una academia de capacitación en la que los jóvenes perfeccionan su inglés.
“Lo desafiante es que desde la casa matriz nos dicen el qué y no el cómo hacerlo. Eso nos da más confianza para desarrollar nuestra productividad”, señala Gabriel Levin, quien cuenta ya con una década de actividad en la misma empresa. Costa agrega que las empresas de tecnología requieren “gente que sienta pasión por lo que hace, que tenga talento y potencial de crecimiento y que tenga la motivación para perseguir ese crecimiento y conseguirlo, para beneficio propio y también de la compañía”.
La ejecutiva considera que no es necesario ser un genio. “Sí hace falta ser creativo e inteligente para encarar los desafíos de cada día, ser proactivo para buscar la constante mejora de nuestros procesos productivos, y ser buena persona para mantener y hacer crecer nuestro ambiente de trabajo, que hoy por hoy es nuestra principal fortaleza”, acota. Desde el punto de vista técnico, las compañías seleccionan profesionales de carreras afines al IT, con buen nivel de inglés en lo posible (aunque algunas brindan clases gratuitas, y el día a día lleva a los empleados a mejorar su nivel), pero con pasión por la excelencia.
¿Cómo es posible que empresas radicadas en Tucumán se posicionen frente a otras firmas con más tecnología de punta disponible? A este interrogante, Costa contesta que la respuesta está en una combinación de factores que van desde la formación de los profesionales (por la diversidad de oferta académica en la provincia); la especialización del capital humano disponible y, particularmente, por el huso horario. “En nuestro caso -ejemplifica- ese factor ha sido fundamental para ganar una plaza a India. Los clientes reclaman soluciones en tiempo real y, en ese sentido, el horario nos favorece, además de la calidad del capital humano”, subraya.